Margaretha Zelle nació a fines del siglo XIX en los Países Bajos y desde joven destacó por su belleza. Tras casarse con un militar se fue a vivir a Indonesia donde aprendió las danzas del lugar.
Al regresar a Europa se divorció y para sobrevivir se hizo pasar por una princesa de Java llamada Mata Hari, llenando pronto los teatros de París con una danza que dejaba lentamente al descubierto todo el esplendor de su cuerpo. Su enorme fama le abrió las puertas de la alta sociedad parisina, enamorando a políticos y militares de todo el continente.
Durante la primera guerra mundial conoció al amor de su vida, Vadim Maslov, un piloto de aviones ruso al servicio de Francia. Herido Vadim en combate, se le permitió visitarlo a cambio de espiar para Francia al príncipe de Alemania, que había sido alguna vez su amante.
Para salvar su vida y volver con Vadim, Mata Hari se convirtió en una espía doble, informando también a Alemania sobre el ejército de Francia. Descubierta por los franceses fue apresada en París, juzgada y condenada a muerte. Pidió enfrentarse al pelotón con los ojos descubiertos y antes que abrieran fuego lanzó un beso a los soldados.